domingo, 25 de diciembre de 2011

Splice o la parábola del híbrido con vestiditos

Por norma general, y tras haber visto algunas de sus películas, tengo una buena opinión de Vincenzo Natali. Cube, Cypher y Nothing me parecieron basadas en argumentos originales y su desarrollo estaba bien medido, sin apenas fugas o vacíos. Eran películas bien hechas, sin más, sobre todo Cube.
No fue así la sensación que me llevé con Splice.
Al principio he de reconocer que me emocioné al ver el tráiler en el cine, pues todo pintaba de lujo. Bioquímica, híbridos, un experimento que sale mal...El caso es que el tiempo fue pasando y al final me olvidé de la película, hasta que hace un par de días, la vi en la estantería del videoclub y me lancé a por ella, ¿qué podía fallar?
Todo. No se salvó ni el apuntador.
El argumento principal gira en torno a la idea de dos ingenieros genéticos que se encuentran en ese momento llevando a cabo la creación de híbridos a través de la mezcla de diferentes tipos de ADN de animales. Es entonces cuando tienen la genial idea de crear su propio pisto añadiendo ADN humano. Y aquí es donde las cosas, como era de esperar, se tuercen.
Puedo entender el afán de superación de dos científicos, el talento y el esfuerzo inagotable de éstos para llevar a cabo su experimento. Puedo entender que quieran ocultarlo por razones éticas, que se desvivan por observarle y analizarle, que se preocupen por su evolución, y que incluso le bauticen. Entiendo su desesperación, miedo y dudas. Y esperanzas.
Pero no puedo entender que le pongan un vestidito, jueguen con ello y trasladen sus frustraciones como pareja sentimental (yo quiero hijos, tú no, blablabla) y que al final todo se vuelva un drama barato con un fondo científico.
En cuanto a la naturaleza del ser en cuestión, podría decirse que lo tiene absolutamente todo para ser un ente superior. Es anfibio, se reproduce a una velocidad vertiginosa, posee sentimientos y puede comunicarse con humanos...y...y ¡tiene alas! Esta es la única parte que no me explico. ¿Por qué tiene alas? ¿Y por qué en una de las escenas de la película las saca como algo normal y se dispone a volar sin tomar ningún tipo de carrerilla? A pesar de que soy absolutamente nula en el tema, recuerdo que en clase de Física en la Ciencia Ficción nos dejaron bastante claro el tema de las proporciones de los animales con alas, "cuanto más grande, por muchas alas que tenga, más difícil le resultará volar, incluso imposible, como las avestruces". Bien, aquí el superhíbrido infernal vuela. Y bastante bien. Y es de un tamaño considerable. Las cuentas no salen.
Aunque la película podría tener ligeros guiños a obras maestras de la ciencia ficción como Alien, la poca consistencia argumental hace que estos pequeños intentos por remontar se desvanezcan e incluso el último tramo de la película se acelere y comprima demasiado rápido, sin un ritmo natural.
No la recomiento en absoluto. Aunque yo qué sé, sale Adrien Brody. Y eso se supone que mola. O algo.


Esa cara se me quedó al terminar la película (aunque no llegué a perder el pelo del disgusto)

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